Uber recorta 3.300 empleos y acelera su transformación hacia los robotaxis
Uber anunció una reducción aproximada de 3.300 puestos de trabajo, equivalente al 10 % de su plantilla, en la mayor ronda de despidos de la compañía desde la pandemia. La decisión forma parte de una reorganización destinada a simplificar la estructura corporativa y acelerar la toma de decisiones.
La compañía cuenta con aproximadamente 34.000 empleados a nivel mundial y busca reducir varias capas administrativas mientras concentra sus recursos en las áreas que considera estratégicas para los próximos años.
Uno de los principales factores detrás de esta transformación es el crecimiento de los robotaxis y los vehículos autónomos. Uber considera que el transporte sin conductor puede modificar profundamente el negocio tradicional de movilidad y está preparando su plataforma para competir en ese nuevo escenario.
La empresa planea invertir más de US$10.000 millones durante los próximos años en tecnología relacionada con robotaxis, apoyando a compañías que desarrollan sistemas de conducción autónoma y buscando convertirse en una plataforma de referencia para este tipo de servicios.
La transformación resulta especialmente relevante porque Uber no está abandonando su modelo de plataforma. Su estrategia consiste en mantener el papel de intermediario entre pasajeros y diferentes operadores de transporte, pero sustituyendo progresivamente parte de la dependencia de conductores humanos por vehículos autónomos.
El CEO Dara Khosrowshahi no atribuyó directamente los despidos a la inteligencia artificial. Sin embargo, la compañía reconoce que la adopción de nuevas tecnologías está generando cambios importantes en la estructura y eficiencia de sus operaciones.
Uber también enfrenta una fuerte competencia en sus negocios tradicionales. Empresas como Waymo y Tesla están avanzando en vehículos autónomos, mientras que DoorDash, Instacart y otras plataformas presionan el negocio de entrega de alimentos.
La compañía busca responder a esta presión con una estructura organizativa más pequeña y con mayor concentración de recursos en tecnología, innovación y nuevas oportunidades de crecimiento.
El caso de Uber muestra que la transformación tecnológica no necesariamente aparece primero como una sustitución directa de trabajadores por algoritmos. En muchas empresas comienza con una reorganización completa de la manera en que se distribuyen los recursos, se toman decisiones y se prepara el negocio para una nueva plataforma tecnológica.
El verdadero impacto de los vehículos autónomos podría no estar únicamente en quién conducirá los automóviles, sino en cómo las empresas tendrán que reorganizarse para competir en una economía cada vez más automatizada.

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