NVIDIA proyecta un crecimiento del 70 % y asegura que el boom de la inteligencia artificial todavía tiene años por delante



Los resultados de NVIDIA volvieron a superar las expectativas del mercado y dejaron un mensaje contundente sobre el futuro de la inteligencia artificial: la demanda de infraestructura para IA continúa creciendo a una velocidad extraordinaria.

La compañía reportó ingresos trimestrales de US$96.220 millones, más del doble que un año atrás y por encima de los US$92.170 millones que esperaban los analistas. El negocio de centros de datos fue todavía más impresionante, con ingresos de US$89.000 millones, también más del doble interanual.

Pero la cifra que más llamó la atención fue otra. NVIDIA proyectó que sus ingresos podrían crecer aproximadamente 70 % durante su próximo año fiscal, una previsión muy superior al crecimiento del 44 % que esperaba Wall Street para ese periodo.

La empresa también anticipa ingresos de aproximadamente US$108.000 millones para su próximo trimestre, por encima de los US$104.190 millones estimados previamente por los analistas.

El crecimiento no proviene únicamente de las grandes compañías tecnológicas. NVIDIA asegura que la demanda está ampliándose hacia empresas, proveedores especializados de nube, gobiernos y organizaciones industriales. Los laboratorios de inteligencia artificial también representarían aproximadamente una cuarta parte del negocio de la compañía durante el próximo año.

Uno de los acuerdos más importantes anunciados junto a los resultados fue la ampliación de la alianza con Amazon Web Services. Ambas compañías desplegarán otros 2 millones de GPUs NVIDIA en la infraestructura global de AWS durante 2027 y 2028.

El principal obstáculo ahora no parece ser la falta de compradores, sino la capacidad de NVIDIA y de sus proveedores para fabricar suficientes componentes. La compañía reconoció que las restricciones de suministro y el aumento del precio de la memoria están limitando cuánto puede crecer.

Los resultados de NVIDIA ofrecen una de las señales más claras hasta ahora de que la revolución de la inteligencia artificial todavía está en expansión: las empresas no están reduciendo sus inversiones en infraestructura, sino preparando centros de datos cada vez más grandes para los próximos años.

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