Bogotá utiliza inteligencia artificial y satélites para anticipar sequías y proteger el agua



La inteligencia artificial está comenzando a utilizarse en Colombia para enfrentar uno de los problemas más importantes de las próximas décadas: la disponibilidad de agua. En Bogotá, una nueva plataforma combina inteligencia artificial, aprendizaje automático y datos satelitales para anticipar escenarios de sequía y mejorar la gestión del recurso hídrico.

La herramienta se denomina Sistema Integrado de Predicción y Monitoreo de Sequías Hidrometeorológicas (SIPREH) y fue desarrollada por la Universidad Nacional de Colombia con financiación de Atenea.

El sistema busca fortalecer la capacidad de las autoridades para detectar anticipadamente condiciones que puedan conducir a periodos de escasez hídrica. Para ello integra información relacionada con variables climáticas, monitoreo satelital y modelos capaces de analizar grandes cantidades de datos.

La tecnología tiene especial relevancia frente a fenómenos climáticos como El Niño, que pueden provocar periodos prolongados de menor disponibilidad de agua y afectar los niveles de los embalses que abastecen a Bogotá y la región.

La información generada por la plataforma puede ser utilizada por entidades responsables de la gestión del agua y de la atención de emergencias. Entre ellas se encuentran la Empresa de Acueducto de Bogotá y el IDIGER.

Uno de los principales beneficios de utilizar inteligencia artificial en este tipo de sistemas es la posibilidad de procesar simultáneamente grandes volúmenes de información y encontrar patrones que podrían ser difíciles de identificar mediante análisis tradicionales.

La aplicación también muestra una evolución importante en el uso de la tecnología en Colombia. La inteligencia artificial no está siendo utilizada únicamente para generar textos, imágenes o asistentes virtuales; también empieza a incorporarse en infraestructura crítica, gestión ambiental y toma de decisiones públicas.

La combinación de IA y observación satelital puede convertirse en una herramienta cada vez más importante para las ciudades que necesitan anticiparse a fenómenos climáticos. En lugar de reaccionar cuando la escasez ya es evidente, las autoridades pueden utilizar modelos predictivos para preparar medidas con mayor anticipación.

La inteligencia artificial podría terminar teniendo uno de sus impactos más importantes lejos de los computadores: ayudar a las ciudades a entender mejor su territorio, anticipar los efectos del cambio climático y tomar decisiones antes de que una crisis de agua llegue a las comunidades.

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